¿Cuál es la diferencia entre una habitación de un hotel y una suite?

Al buscar la alternativa ideal de alojamiento para las vacaciones, escapadas de fines de semana o viajes de trabajo, es necesario saber identificar cuál es la habitación que se acomoda mejor a tus necesidades.

Son varios los criterios que se deben tener en cuenta al momento de seleccionar el mejor lugar para hospedarse. Aspectos como la ubicación, la conectividad o cercanía a los lugares de interés de la ciudad, el fácil acceso al transporte, los servicios con los que cuenta el hotel y sus diferentes amenities, son consideraciones claves que usualmente el viajero normalmente evalúa.

Adicional a lo anterior, la habitación, sin duda, es uno de esos factores que puede sumar o restar a la experiencia. De ahí la importancia de saber elegir la más indicada.  

Pero, ¿en qué se diferencia una suite de una habitación hotelera tradicional? Originalmente, las suites se crearon como una opción para un público que prefiere mejorar su experiencia de alojamiento con mayor espacio, más comodidades y, en algunos casos, mayores lujos. 

Estas son algunas de sus características:

Tamaño

Las suites, por lo general, son mucho más grandes que las habitaciones convencionales, aunque es bueno aclarar que este tamaño también es variable, pues hay desde suites básicas o junior, que son un poco más amplias que una habitación hotelera, hasta las deluxe, y las presidenciales, que pueden ocupar grandes espacios de un piso.

Espacios

Otra de las características de las suites es su diseño. Generalmente, estas cuentan con espacios delimitados y ambientes divididos, como los de un apartamento. El área de descanso, con su cama y su baño, está aparte de la sala o el comedor.

Las habitaciones convencionales, en cambio, en un mismo espacio comparten una o más camas king, queen, full o twin, un escritorio, un baño, un televisor y un armario.

Equipamiento

Dependiendo del hotel, es posible encontrar en la habitación una cafetera, un secador de pelo y, con suerte, una plancha. Algunos hoteles también proporcionan un sillón de lectura, minibar, acceso a películas de pago (con costo adicional) y conexión a Wi -Fi.

Por su parte, las suites suelen tener un equipamiento más completo. Adicional a lo anterior, estas cuentan cocineta equipada con electrodomésticos para almacenar comida y cocinar; muebles de sala y comedor; una estación de trabajo ergonómica y mejorada; y en algunos casos están dotadas para personas con movilidad reducida, deficiencia visual o auditiva.

Tiempo de estadía

Mientras que las habitaciones hoteleras habituales son pensadas para cortas estadías, por su limitado equipamiento, las suites están pensadas para huéspedes que necesitan quedarse varios días por asuntos de negocios, vacaciones, o lunas de miel. 

Esto no quiere decir que no sea posible hospedarse en una suite una noche o un par de noches. Por el contrario, las estadías cortas son tan placenteras que no vas a querer irte

¿Es muy costoso hospedarse en una suite?

Es normal tener la percepción de un alto costo asociado al alojamiento en una  suite hotelera, pues originalmente las suites eran exclusivas para un nicho más privilegiado, como empresarios, directivos, celebridades, políticos, o turistas de lujo. 

Sin embargo, en la actualidad la industria hotelera ha diversificado su rango de opciones y la configuración de sus habitaciones para diferentes tipos de huéspedes: desde parejas, hasta familias y personas de negocios que buscan una experiencia más cómoda y especial.

Es por eso que, con un buena búsqueda, es posible hallar una habitación tipo suite, a precios accesibles. Es el caso de Tequendama Suites and Hotel, una torre construida exclusivamente para suites,  que ofrece el mejor precio garantizado para un hotel de su categoría en Bogotá.  

Así que ¿por qué conformarse con una habitación pequeña, cuando puedes darte el gusto de hospedarte en una amplia y confortable habitación tipo suite, sin tener que pagar de más?

 

 

 

 

 

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